viernes, 7 de septiembre de 2007

Humildad


Esa es la mejor virtud: ser humilde. Humilde para aprender, humilde para enseñar, humilde para estar y humilde para vivir. Que no significa considerarse inferior a los demás, ni debilidad de espíritu, no es eso. Es saber verse a uno mismo como un aprendiz de todo cuanto le rodea, es sentirse en armonía con la realidad y con las demás personas; es abrir de par en par los ojos al mundo y gritarle que estás aquí para impregnarte de él.
Es aceptar, es crecer, es cuestionar sin herir, es adoptar todos los puntos de vista para tener la visión más amplia. Es ayudar sin pedir nada a cambio que no sea la propia satisfacción de observar felicidad en el otro.

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