Cuando yo tenía 22 años, había terminado la carrera y estaba trabajando en carrefour, poniendo potitos. Me compré mi coche, aprobé las oposiciones...corría el año 2005 y aún creía en muchas cosas y en alguna gente. ..Ahora ya, esas puertas que antes se abrían ante mí, me miran desde la distancia, muchas se han cerrado para siempre, por fortuna. Si se clausuraron fue por algo. No obstante, otras se abrieron.
Hoy no sueño con cambiar el mundo, doy el primer paso para poder cambiarlo; tengo una ligera idea de cómo puedo hacerlo...he empezado a recorrer mi camino. Con 22 años no sabía que podía hacerlo, no tenía ni idea de lo que ahora sé.
Ahora creo en el día a día, en el esfuerzo para llegar a una meta y en lo que cuesta, en que hay que cuidar lo que nos rodea...absolutamente todo, sin excepciones.
Ahora sé que lo pedregoso, lo farragoso, lo costoso...es lo que, después, realmente vale la pena. Ahora sé que no existe lo fácil ni lo gratuito, que nada es fácil y que todo tiene un precio.
Y todo, en una calurosa noche de verano...
Julio 2010. 0:36 de la madrugada
