
Dicen que el tiempo todo lo cura, que las heridas se cierran, que va pasando la vida y se logra olvidar lo que en el pasado ocurrió. Cierto, claramente; pero no siempre, no para todo. La memoria es traicionera y selecciona lo que quiere recordar.
Hay días en los que los recuerdos son heridas que no pueden cerrar, que se abren como la fruta prohibida y duelen en lo profundo, en aquello que importa. Al día siguiente despiertas y sólo queda la cicatriz y una leve molestia callada.
Otras veces esa herida está continuamente abierta, no sutura, no cierra completamente. Pasan los años, la gente, la frescura se va apagando, pero la herida sigue ahí, esperando que llegue el hilo que logre unir las dos orillas para siempre.
Esperar.. esperar a vivir, soñar con vivir, vivir con la incertidumbre del dolor apagado y seguir el camino que queda por delante luchando por hallar aquel hilo.
La ilusión y la esperanza, la creencia y el deseo firme se unen en un anillo inquebrantable. Primero bajar, para luego subir, primero llorar para luego gozar.
Felicidad, que bonito nombre tienes..
Hay días en los que los recuerdos son heridas que no pueden cerrar, que se abren como la fruta prohibida y duelen en lo profundo, en aquello que importa. Al día siguiente despiertas y sólo queda la cicatriz y una leve molestia callada.
Otras veces esa herida está continuamente abierta, no sutura, no cierra completamente. Pasan los años, la gente, la frescura se va apagando, pero la herida sigue ahí, esperando que llegue el hilo que logre unir las dos orillas para siempre.
Esperar.. esperar a vivir, soñar con vivir, vivir con la incertidumbre del dolor apagado y seguir el camino que queda por delante luchando por hallar aquel hilo.
La ilusión y la esperanza, la creencia y el deseo firme se unen en un anillo inquebrantable. Primero bajar, para luego subir, primero llorar para luego gozar.
Felicidad, que bonito nombre tienes..
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